El gótico es el estilo arquitectónico
que caracteriza las construcciones, sobre todo religiosas, que se hacían en
Europa entre los siglos XII.
Durante dichos siglos, los muros y
soportes eran macizos y pesados, y los techos, bóvedas y cúpulas no podían
elevarse a demasiada altura.
Las escasas ventanas eran muy
pequeñas y estrechas, de modo que los interiores resultaban oscuros y
tenebrosos, en esos tiempos no existía la luz eléctrica y las personas se alumbraban
con velas.
Pero en pocos años consiguen elevar
estos techos y cúpulas hasta alturas nunca vistas, y esto apoyándose en muros y
pilares más delgados y ligeros, llenos de ventanales y vidrieras de color que
permitían el paso de la luz.
La novela que se titula “Los
pilares de la tierra” tiene multitud de datos reales:
La nave era muy vieja, pero
relativamente ancha y larga. Había sido edificada años atrás, por un constructor diferente del
actual.
La estructura quedaba oscurecida por
la deslumbrante luz del sol que entraba por las ventanas del ala este. Jack salió de la nave y vio como el sol entraba
por las ventanas altas y en algunas, con
vidrieras de colores. Jack no comprendía todo lo que estaba viendo y como se
las habían arreglado para disponer de un espacio tan amplio.
Y ¿Cómo lo habían logrado de no
haber sido por magia? Jack siempre había soñado con construir esa iglesia, con
sus amplias ventanas, onduladas bóvedas y una estructura de luz y aire.
El principio de la bóveda consistía
en hacer un techo con relleno de algún material de algunas nervaduras fuertes, aplicadas en toda la construcción.
Sin embargo el muro de presbiterio
consistía en que algunos pilares fuertes tuvieran que ir unidos por ventanas. La arcada
que separaba el presbiterio no era un muro sino una hilera de pilares unidos
por arcos ojivales, dejando amplios espacios en los que la luz pudiera
atravesar la iglesia entera. Dicha nave se dividía en dos por una hilera de
columnas.
Los boceles eran todos estrechos y
las columnillas largas y esbeltas. El peso de la construcción lo soportaban los
estribos y las columnas eran una demostración de que un gran edificio no necesita
muros gruesos con ventanas minúsculas. El trabajo podía ser un trabajo ligero
en piedra, cristal o incluso un espacio vació.

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